IM MEMORIAM

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El pasado mes de agosto nos dejó uno de nuestros hermanos más ilustre, el querido Pepe Calvo. Reproducimos el artículo que, en su honor, fue publicado en el último boletín pues sintetiza su larga y fructífera presencia en la Hermandad, junto a a la Virgen de la Alegría.

Descanse en paz nuestro querido hermano y que la Santísima Virgen de la Alegría y su Divino Hijo le acojan en su seno.

 

PEPE CALVO: UNA VIDA ENTREGADA A LA VIRGEN DE LA ALEGRÍA

 Francisco Javier Sosa Sánchez

Hablar de José Antonio Calvo, o como todos lo conocen, Pepe Calvo, es volver al tiempo en que se le daba a cada cual su sitio. Es regresar  al barrio de la Judería en todo su esplendor, escuchar las misas cantadas, los funerales de categoría, el doblar de campanas...hablar de pepe es hablar de historia viva.

 Pepe lleva toda una vida siempre entregado a la Virgen, en los buenos y malos momentos. Su vinculación a la hermandad y la parroquia vienen de lejos, pero se afianza cuando es nombrado sacristán de San Bartolomé. Como él dice, no era solo sacristán, sino  también organista, encendedor, chantre (el que acompaña el canto litúrgico), etc., algo que no nos sorprende a los que conocemos las habilidades de Pepe.

 Cuentan los antiguos que en las misas de los domingos se podía oler perfectamente mientras el cura se explayaba con la homilía, el aroma de los cocidos que  su madre preparaba muy cerca.

Desde que tengo uso de razón lo recuerdo corriendo de una iglesia a otra con sus cantores para dejar, una y otra vez, hipnotizados a los fieles con esa muestra de fervor en forma de música. En especial lo recuerdo sentado en el viejo armonio de Santa María la Blanca, insuflando continua y rápidamente con los pies al fuelle para que no se cortara el sonido, puesto que estaba picado y lleno de grietas y le salía el aire por cualquier esquina. Me sentaba a su lado a verlo, quedándome siempre perplejo de su característica forma de tocar haciendo que ese instrumento cochambroso no tuviera nada que envidiarle al gran órgano de la Catedral, porque como dice Pepe, el órgano hay que tocarlo con los diez dedos de la mano y con los dos pies y no con dos deditos....

Poco a poco empecé yo también a tocar acompañamientos litúrgicos y mi referencia siempre ha sido y será él, como maestro en la materia.

 Hace meses que viene arrastrando una larga enfermedad. No puede venir a acompañar la sabatina de Nuestra Señora, y se le echa mucho de menos, aunque sé de muy buena tinta que la llegada del manto de la virgen restaurado, por fin, después de más de una década sin él, le dará un soplo de ánimo, ya que era el proyecto y la ambición más esperada de la hermandad.

Desde estas líneas solo he querido rendir un pequeño homenaje a un personaje importante de nuestra hermandad, y no solo a un hermano de número, sino a un hermano de verdad de los que lo da todo a cambio de la dulce mirada de Nuestra Señora de la Alegría que espera un cristiano comprometido.

 Gracias pepe.

 

 

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